Publicado en Uncategorized el febrero 15, 2010 por Rbk.
El cruce de caminos.
Publicado en Cosas mías... con etiquetas delta blues, Robert Johnson, the crossroad el agosto 12, 2009 por Rbk.Hace tiempo, comencé un pequeño relato para el blog de mi amigo Barrankas. En principio iba a constar de tres capítulos, pero se me fue la olla (como siempre) y acabaron siendo cuatro. El último lo terminé hace poco más de una semana y ya está entregado y publicado (¡por fin!) en el blog de mi amigo.
No es que la historia sea gran cosa, ni tampoco sea muy original pero la hice con mucha ilusión y me gustaría compartirla con vosotros aquí, en Enemigo Interior.
Si tenéis un ratillo u os aburrís una tarde o una mañana…o una noche. Podríais echarle un vistazo e incluso hacerme una crítica (pero sin pasarse, eh!) si os parece oportuno.
Gracias de antemano.
EL CRUCE DE CAMINOS O COMO MI ALMA SE HIZO BLUES (I).
Esta es la noche en la que tendré que pagar. Estoy sentado en el camerino a solas con mi botella de bourbon y mi vieja Gibson, tengo frío aunque gotas de sudor surcan mi rostro, eso debe de ser el miedo: gotas de sudor frío cubriendo mi cara ante la certeza de que esta noche pagaré con mi alma…es lo justo.
Dispongo de hora y media aproximadamente y lo que más me apetece es estar solo y recordar quien fui antes de que Legba se lleve mi alma para siempre. Solo con mis recuerdos, con mamá, con mi niñez, con mis mujeres, con los hijos que nunca conocí y andarán por los caminos polvorientos del sur, descalzos y hambrientos.
No me arrepiento de nada, Legba cumplió su parte, me dio el poder, veintinueve poderes para ser exactos. He llegado tan alto como un chico negro de Hazlehurt puede llegar, he alcanzado notas que nadie ha tocado antes, he sido envidiado por aquellos a los que un día envidié. He cumplido mis deseos, sin embargo…tengo miedo.
¿Recuerdas Legba aquella noche sin luna? Estaba terriblemente herido en mi orgullo. Aquellos puercos de Patton y Willie Brown, pronto iban a lamer el barro de mis botas.
Había escuchado muchas historias acerca de ti, crecí con esas historias, pero nunca pensé que fueran más que eso, antiguas leyendas de esclavos que inventaban para consolarse de la tiranía de los amos. ¿Pero que es el blues?, ¿acaso no es el lamento del esclavo que se consuela de la misma tiranía?; si el blues existe -porque lo respiro y lo siento- ¿por qué no ibas a existir tu?
Fue la abuela Majors la que me habló de ti. Me contaba antiguas historias de la plantación Laveaux donde ella creció. Me las solía contar en las tardes de verano, cuando era muy pequeño, mientras me mecía suavemente en su regazo. A veces me cantaba un blues muy viejo. Ella decía que era de los tiempos de la guerra y que en realidad era una especie de mapa, cantado en clave, para ayudar a huir al norte a los esclavos fugados. Hablaba de un río, de un árbol, de un sendero y un cobertizo desvencijado donde el Señor pondría su mano y te salvaría de todas tus desdichas si conseguías llegar. Su familia…mi familia, nunca huyó. De hecho los Majors eran negros libres desde antes de la guerra, trabajaban en la plantación bajo salario y estaban bien considerados por el amo Laveaux que incluso les concedió una destartalada cabaña y un trozo pequeño de tierra. Contaba la abuela que los demás negros decían en tiempos de su bisabuelo, que éste era un hechicero Yoruba y que, harto de maltratos y vejaciones, invocó al perro negro que conduce hasta el cruce de caminos donde Legba espera. Según la abuela, desapareció durante cinco días, el amo le creía fugado y mandó batir la zona para encontrarlo. Volvió solo y se presentó ante el amo, nadie sabe que pasó en aquella habitación, pero muy lejos del castigo y sin saber por que razón, el amo le concedió la libertad y lo que es aun mas extraño, le miraba con respeto. Cinco años después mi antepasado moriría asesinado.
Esta historia se me quedó grabada a fuego en la memoria, deseaba ser un bluesman, deseaba que mis dedos fueran más ligeros y se deslizaran con más soltura por el mástil de mi guitarra. Lo intenté por mis propios medios, lo intenté hasta la extenuación y sólo recibí burlas de aquellos a los que admiraba.
Entonces oí hablar de tía Caroline una hoodoo woman de Clarksdale, tan famosa por su fogosidad como por su dominio de la magia.
Aquella mujer poseía los ojos más raros que había visto jamás: sus pupilas amarillo oscuro la asemejaban a una gata negra, incluso por su expresión, parecía estar de caza. Me miraba como si yo fuese un ratón suculento. Le conté mi deseo y le dije que no me importaba el precio. Me miró fijamente y me dijo que yo nací bajo la protección de Legba, que volviera al caer la noche, le llevara una fotografía mía y alguna cuerda de mi guitarra.
Un rayo corrió por mi espalda al oír de sus labios tu nombre. Siempre había creído que se trataba de un cuento de la abuela. Le pregunté quien era Legba y ella con despreocupación y sin darle ninguna importancia me respondió: el Diablo.
Salí de aquel lugar en una especie de trance, no sabia muy bien si soñaba o era cierto lo que acababa de oír. Pensé seriamente en volver a Hazlehurst, quemar mi vieja guitarra y dedicarme a la vida de granjero que el destino me asignó. Mientras el día pasaba, al caer el sol y sumido en mil dudas, mi cuerpo recolectó lo que tía Caroline había pedido y se dirigió hacia su casa.
De blanco resplandeciente iba vestida cuando abrió la pesada puerta para recibirme, con la luz de las mil velas que tenía encendidas por toda la estancia se adivinaba su cuerpo bajo el leve vestido. Estaba tan nervioso que no pensé en aquel momento que aquella mujer intentaba seducirme, ni siquiera cuando empezó a hablarme casi en susurros. Ordenó que me sentara en un sillón que a mí se me antojaba un trono real, ante él, en una enorme mesa, había un gallo negro en una jaula, un machete, una botella de ron, una caja de hojalata, una especie de ánfora en miniatura, un saquito de terciopelo rojo y un manojo de hierbas secas. Me reclamó la fotografía, la cuerda de guitarra y las añadió al grupo de objetos.
-Bien, ¿estas preparado?-me preguntó con un tono suave y relajado.
-Creo estarlo- le respondí algo temeroso.
-Veas lo que veas, pase lo que pase no te asustes, te doy mi palabra de que nada malo te va a suceder.
Asentí levemente con la cabeza y ella se colocó ante mí, cerró los ojos y empezó a entonar una cancioncilla en una extraña lengua, mientras se cimbreaba de un lado a otro con los brazos levantados al cielo. De pronto cesó, bebió de la botella de ron y me lo escupió encima con fuerza, comenzó a rodearme mientras me rociaba con el ron y entonaba rezos extraños; tiraba de mi ropa indicándome que me fuera despojando de ella mientras hacía su ritual. No paró hasta dejarme totalmente desnudo y empapado de ron. Se sentó a horcajadas sobre mí y empezó a lamer el ron de mi piel, cogió mis manos y las puso sobre sus pechos invitándome a gozar de ella, mientras ella lo hacia de mí. Aquella mujer destilaba lujuria, olía a sexo salvaje y quería algo de mí, que estaba a punto para darle, entonces cuando yo estaba preparado para buscar su sexo, fue ella quien se adelantó a por el mío y se dejó caer con fuerza sobre el…esa negra sabia moverse, vaya si sabia. Entre cánticos extraños, jadeos y movimientos frenéticos, descargué todo lo que llevaba dentro de ella. Al notarlo salió disparada y se colocó sobre un cuenco en cuclillas, esperando que mis fluidos la abandonaran. Una vez conseguido lo llevó a la mesa y ante mi estupor, sacó al gallo de su jaula y de un certero machetazo le seccionó la cabeza, mezcló la sangre del infortunado gallo con los restos de mi semen, añadió los hierbajos secos y mientras su canturreo aumentaba de volumen y de ritmo lo amasaba todo con las manos, logrando mezclar los tres elementos. Parte de la mezcla la introdujo en el ánfora, la otra parte en el saquito de terciopelo rojo el cual cerró con esmero.
Me invitó a vestirme y a acercarme a la mesa, acto seguido me pidió que metiera en la caja de hojalata mi fotografía, la cuerda de guitarra y el ánfora, para después sellarla bien y no volver a abrirla nunca más. Se acerco a mí con el saquito y me lo colgó al cuello, me hizo jurar que jamás me lo quitaría y me explicó que un perro negro, flaco y triste vendría a buscarme para llevarme al cruce donde tú me esperarías. Antes de que aparecieras tendría que enterrar bien profundo la caja en el centro mismo de la encrucijada. Me condujo hacía la puerta con cierta prisa, al preguntarle por los gastos de su servicio, me dijo que no le debía nada, que Legba ya le pagaría. Fue entonces cuando vi miedo en sus ojos. La pesada puerta se cerró para no volver a ver a tía Caroline nunca más.
(Continuará)
Un dandy llamado Willy Deville.
Publicado en Cosas mías..., Sonidos... con etiquetas Heaven Stood Still, Mink Deville, Willy Deville el agosto 11, 2009 por Rbk.


Merci pour toutes les belles notes, pour toutes les tristes chansons, merci pour partager ton talent.
Jusqu’à(Même) tôt, Monsieur Deville. Que la terre il soit légère…
(27 de Agosto de 1953 – 7 de Agosto de 2009)
El Abbalah y la teoría de cuerdas.
Publicado en Cosas mías..., Libros que leí, leo y leeré... con etiquetas Albert Fish, Casa Negra, El Talismán, Peter Straub, Stephen King, teoría de cuerdas el julio 18, 2009 por Rbk.“Zorroz que corren a sus madriguerraz, rataz a zuz ratonerraz, hienaz que gimen con los estómagoz vacíoz, oh, zí, qué alegría da verlaz, amigoz míoz, cada vez máz laz criaturritaz caminan penosamente con zuz sangrrientos piececitoz”…
Sospechan en algunos sectores de la comunidad científica, que la realidad no es tal como la percibimos. Están empezando a barajar que el universo, en realidad no existe. Según la complicadísima “teoría de cuerdas”, deberíamos hablar de Multiverso… Yo, claro, este concepto no lo entiendo demasiado bien, pero he creído captar que el tiempo y el espacio son conceptos bastante más complicados de lo que en realidad parecen, que el pasado sigue ahí, desarrollándose en otro espacio existencial, que el futuro ya pasó, aunque espera a que lleguemos y nuestro libre albedrío decidirá el estado en el que lleguemos, lo que significa que no “está escrito”pero ahí está.
Quise entender que en algún otro universo tengo una gemela que aún sigue teniendo divertidas charlas con su padre, que a su vez es el gemelo del que fue mi padre.
En otro universo distinto, sin embargo, he muerto en un accidente de tráfico del que en este universo salí ilesa y así infinitas combinaciones basadas en mi propia existencia combinadas a su vez con la existencia de todos los demás… que lío, ¿verdad?
Esto que os cuento no es fantasía, es ciencia… física cuántica, creo.
Aún es una teoría que parece estar en pañales y es muy posible que no haya sabido trasmitírosla correctamente ya que es bastante más complicada y a mí el soporte que uso para llevar la melena no me da para tanto, pero… “cosas veredes, amigo Sancho que te han de maravillar”.
Todo lo anterior viene a razón de mi reciente lectura de Casa Negra, una novela de Stephen King y Peter Straub. Ésta es su segunda novela conjunta, la primera fue “El Talismán” y la historia de base en ambas novelas es la misma: nos hablan de mundos paralelos y personas “especiales” que tienen la facultad de trasladarse entre esos mundos, bueno… ellos en realidad solo mencionan un universo paralelo a los que el protagonista define como: “Los Territorios”. La teoría de cuerdas, supercuerdas o teoría M, nos hablan de muchísimos más.
Andaba pues éste libro coleccionando motas de polvo tranquilamente en una estantería de casa, hasta que Damn Quilty tocó la tecla adecuada que me hizo buscarlo frenéticamente y empezar a devorarlo… Gracias Damn.
La tecla adecuada se llamaba “El Pescador”; un psycho killer con este apodo abrió muchas incógnitas en mí, y si hay algo que es capaz de ponerme en alerta máxima es un buen misterio. Los que me conocen saben que de llegar a ser vieja (más aún) me encantaría llegar a ser una Old Lady tipo Miss Marple
o Margarita Landi (la Sra. Periodista de sucesos que fumaba en pipa y hablaba pausadamente)
y en ningún caso (por si lo estáis pensando) como Jessica Fletcher
… a esa señora la debían seguir los asesinos por donde quiera que fuese, además de ser una metomentodo.
Pero volvamos a “El Pescador”. El personaje está basado a posta, en Albert Fish
más conocido como “El Carnicero de Brooklin”. De hecho su nombre aparece frecuentemente en el texto y da a entender en algunos pasajes que ambos son la misma persona, además el apodo elegido para el asesino ficticio, deja ya de entrada las analogías bien patentes.
Aparte de a Fish, los autores también citan a otros asesinos en serie con tendencias al canibalismo como Fritz “El Vampiro de Hannover” Haarmann
y Jeffrey “El Carnicero de Milwaukee” Dahmer
aunque este último sentía debilidad por los jovencitos, no por los niños.
Todos ellos en la ficción, instrumentos de otro ser aún más enigmático cuyo nombre, en este lado del Multiverso es imposible de pronunciar correctamente: Lord Malshun en aquellas tierras, Munshun en nuestro mundo.
Está claro que los personajes malvados de esta historia son los que en principio atrajeron mi atención. No sé por qué me suele interesar este tipo de personalidades retorcidas, incapaces de empatizar con nadie. Me quedé con ganas de saber más acerca de Mr. Munshun, ya que él no era malvado a causa de un mal funcionamiento en su corteza prefrontal, era malvado a toda conciencia, disfrutaba con ello pese a que era capaz de sentir compasión. De gustos refinados y buenos modales, Munshun, no solía mancharse las manos de sangre pero tenía un talento especial para encontrar a quien lo hiciera por él, al igual que el asesino en serie más famoso de los últimos tiempos, Charly Manson
que nunca manchó sus manos con la sangre de sus víctimas.
Destacaría también otro personaje de éste libro. Henry Leyden, un hombre ciego con el resto de sus sentidos asombrosamente desarrollados, en especial sus oídos que eran tan sensibles como los de un murciélago. Leyden era un locutor de radio con mucho éxito. Se inventaba personalidades para sus distintos espacios radiofónicos y pocos sabían que George Rathbun (que retransmitía los partidos del equipo de béisbol local), “La Rata de Wisconsin” (Dj en un espacio dedicado a música underground), Henry Shake (alias “El Jeque, El Jaque de Arabia”, una enciclopedia con patas sobre Jazz y sonido beatnik) o Stan “el Sinfónico” (que amenizaba eventos a ritmo de big bands y música de los ‘40 y ’50), eran la misma persona. Definía a la perfección todos y cada uno de sus diferentes alter egos y se jactaba de haber acompañado a Ray Charles mientras éste conducía por una carretera solitaria a más de 100km/h y sin el menor contratiempo… Un personaje con mucho encanto.
Cómo no es mi intención destripar el libro en este post, espero que estos pocos datos surtan tanto efecto (en los que no lo habéis leído) como los que Damn me dio a mí y os animéis a leerlo. Al principio cuesta un poco y el relato es absolutamente fantástico, pero… ¿quién sabe?, lo mismo en el futuro resulta que a esta novela se la podría catalogar de visionaria dado el rumbo que está tomando la física cuántica. Lo mismo tu váter es una puerta de entrada a un universo paralelo y aún no lo sabes… o tu armario… o la casa abandonada que hay al final de la calle. Puede que en el futuro resulte que lo más fantasioso del libro sea que un ciego fuese capaz de retransmitir partidos de béisbol… Ojalá y podamos ver alguna de las maravillas que se nos anuncian en nuestro pequeño espacio/tiempo vital.
Aquí os dejo un interesante documental sobre los universos para lelos… perdón, paralelos. Espero que os aclare algo sobre lo que está por venir.
Y éste para Olivia… es el mismo aunque subtitulado en portugués y recopilado en un solo video.
En fin… Cómo diría George Rathbun: ¡Hasta un ciego podría verlo! Caso cerrado… fin del partido, ¡súbete la bragueta!
El Rincón de la Novelera (II)
Publicado en Cine, series y video-clips... con etiquetas James Spader, Maggie Gyllenhaal, Secretary, Steven Shainberg el mayo 30, 2009 por Rbk.
Cine “la Novelera” presenta:
SECRETARY
La historia de un jefe exigente y la de la mujer que amaba sus demandas.
Secretary (la secretaria) de Steven Shainberg, película ganadora del Premio Especial del Jurado del Festival Sundance 2002, en el apartado de originalidad. Se vale de un humor audaz, resuelto y un extraño pero seductor erotismo para explorar la noción de que el amor no siempre ocurre del modo esperado.
Lee Holloway (Maggie Gyllenhaal) tiene algunos puntos en contra cuando solicita un empleo de secretaria en la oficina de abogados de E. Edward Grey (James Spader). Primero, ella ha sido liberada recientemente de una clínica psiquiátrica; segundo, después de sólo un día junto a su familia disfuncional suburbana, ella ya ha sucumbido a su hábito secreto y autodestructivo.
Aunque ella nunca ha tenido un empleo en su vida, es contratada por el abogado misterioso, el Sr. Grey. Al principio el trabajo parece bastante normal, pero pronto, en medio la mecanografía, la clasificación de archivos y haciendo café, Lee y el Sr. Grey se embarcan en una relación más íntima, cruzando ciertas líneas de conducta que escandalizarían a cualquier director de recursos humanos.
El filme está basado en el cuento corto “Secretary” de la colección aclamada por la crítica, “Bad Behavior”, escrita por Mary Gaitskill. Los personajes de Lee y el Sr. Grey nos impulsan a espiar detrás de las puertas cerradas y a desvelar el profundo —y quizás intimidante— reino de sexualidad humana. Mientras muchos creen encontrar sólo una relación desconcertante, lo que realmente estamos contemplando es la belleza sensible de dos personas que construyen, poco a poco, una personal, y casi perfecta, armonía.
Cuando este complejo amor de oficina se hace evidente a la familia del Lee y al que fuera su novio (Jeremy Davies), ellos intentan hacerle volver al mundo convencional, pero Lee, ahora totalmente consciente de sus sentimientos más profundos, los rechaza. Ha descubierto qué es para ella el amor.
Mientras La secretaria juguetea con nuestras expectativas sobre la pasión, la sexualidad y la intimidad, también explora el equilibrio delicado entre el dolor y la curación, el control y el sometimiento. Al fin y al cabo, en lo más profundo, sólo se trata de una poderosa y muy original historia de amor…
Título original: Secretary
Dirección: Steven Shainberg
Guión: Erin Cressida Wilson, basada en el cuento corto de Mary Gaitskill
Reparto: James Spader, Maggie Gyllenhaal, Jeremy Davies, Lesley Ann Warren, Stephen McHattie, Patrick Bauchau, Jessica Tuck, Oz Perkins, Amy Locane, Mary Joy, Michael Mantell, Lily Knight, Sabrina Grdevich, Lacey Kohl, Julene Renee
País de origen: Estados Unidos
Año de realización/duración: 2002 – 104′
Género: Comedia dramática.
Información sobre película, ficha técnica y sinopsis, extraídas de: http://ar.geocities.com/pampacine/home/main.htm












