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El Abbalah y la teoría de cuerdas.

Posted in Cosas mías..., Libros que leí, leo y leeré... with tags , , , , , on julio 18, 2009 by Rbk.

 
Mr. Munshun imaginado por Rick Berry

Mr. Munshun imaginado por Rick Berry

“Zorroz que corren a sus madriguerraz, rataz a zuz ratonerraz, hienaz que gimen con los estómagoz vacíoz, oh, zí, qué alegría da verlaz, amigoz míoz, cada vez máz laz criaturritaz caminan penosamente con zuz sangrrientos piececitoz”…

 

Sospechan en algunos sectores de la comunidad científica, que la realidad no es tal como la percibimos. Están empezando a barajar que el universo, en realidad no existe. Según la complicadísima “teoría de cuerdas”, deberíamos hablar de Multiverso… Yo, claro, este concepto no lo entiendo demasiado bien, pero he creído captar que el tiempo y el espacio son conceptos bastante más complicados de lo que en realidad parecen, que el pasado sigue ahí, desarrollándose en otro espacio existencial, que el futuro ya pasó, aunque espera a que lleguemos y nuestro libre albedrío decidirá el estado en el que lleguemos, lo que significa que no “está escrito”pero ahí está.

Quise entender que en algún otro universo tengo una gemela que aún sigue teniendo divertidas charlas con su padre, que a su vez es el gemelo del que fue mi padre.

En otro universo distinto, sin embargo, he muerto en un accidente de tráfico del que en este universo salí ilesa y así infinitas combinaciones basadas en mi propia existencia combinadas a su vez con la existencia de todos los demás… que lío, ¿verdad?

Esto que os cuento no es fantasía, es ciencia… física cuántica, creo.

Aún es una teoría que parece estar en pañales y es muy posible que no haya sabido trasmitírosla correctamente ya que es bastante más complicada y a mí el soporte que uso para llevar la melena no me da para tanto, pero… “cosas veredes, amigo Sancho que te han de maravillar”.

Todo lo anterior viene a razón de mi reciente lectura de Casa Negra, una novela de Stephen King y Peter Straub.  Ésta es su segunda novela conjunta, la primera fue “El Talismán” y la historia de base en ambas novelas es la misma: nos hablan de mundos paralelos y personas “especiales” que tienen la facultad de trasladarse entre esos mundos, bueno… ellos en realidad solo mencionan un universo paralelo a los que el protagonista define como: “Los Territorios”. La teoría de cuerdas, supercuerdas o teoría M, nos hablan de muchísimos más.

Andaba pues éste libro coleccionando motas de polvo tranquilamente en una estantería de casa, hasta que Damn Quilty tocó la tecla adecuada que me hizo buscarlo frenéticamente y empezar a devorarlo… Gracias Damn.

La tecla adecuada se llamaba “El Pescador”; un psycho killer con este apodo abrió muchas incógnitas en mí, y si hay algo que es capaz de ponerme en alerta máxima es un buen misterio. Los que me conocen saben que de llegar a ser vieja (más aún) me encantaría llegar a ser una Old Lady tipo Miss  Marple miss marpleo Margarita Landi (la Sra. Periodista de sucesos que fumaba en pipa y hablaba pausadamente) margarita landi2y en ningún caso (por si lo estáis pensando) como Jessica Fletcherjf3… a esa señora la debían seguir los asesinos por donde quiera que fuese, además de ser una metomentodo.

Pero volvamos a “El Pescador”. El personaje está basado a posta, en Albert FishAlbert-Fish-1 más conocido como “El Carnicero de Brooklin”. De hecho su nombre aparece frecuentemente en el texto y da a entender en algunos pasajes que ambos son la misma persona, además el apodo elegido para el asesino ficticio, deja ya de entrada las analogías bien patentes.

Aparte de a Fish, los autores también citan a otros asesinos en serie con tendencias al canibalismo como Fritz “El Vampiro de Hannover” Haarmannhaarmann1 y Jeffrey “El Carnicero de Milwaukee” Dahmerjeffrey_dahmer aunque este último sentía debilidad por los jovencitos, no por los niños.

Todos ellos en la ficción, instrumentos de otro ser aún más enigmático cuyo nombre, en este lado del Multiverso es imposible de pronunciar correctamente: Lord Malshun en aquellas tierras, Munshun en nuestro mundo.

Está claro que los personajes malvados de esta historia son los que en principio atrajeron mi atención. No sé por qué me suele interesar este tipo de personalidades retorcidas, incapaces de empatizar con nadie. Me quedé con ganas de saber más acerca de Mr. Munshun, ya que él no era malvado a causa de un mal funcionamiento en su corteza prefrontal, era malvado a toda conciencia, disfrutaba con ello pese a que era capaz de sentir compasión. De gustos refinados y buenos modales, Munshun, no solía mancharse las manos de sangre pero tenía un talento especial para encontrar a quien lo hiciera por él, al igual que el asesino en serie más famoso de los últimos tiempos, Charly Mansoncharles_manson_swastika_forehead que nunca manchó sus manos con la sangre de sus víctimas.

Destacaría también otro personaje de éste libro. Henry Leyden, un hombre ciego con el resto de sus sentidos asombrosamente desarrollados, en especial sus oídos que eran tan sensibles como los de un murciélago. Leyden era un locutor de radio con mucho éxito. Se inventaba personalidades para sus distintos espacios radiofónicos y pocos sabían que George Rathbun (que retransmitía los partidos del equipo de béisbol local), “La Rata de Wisconsin” (Dj en  un espacio dedicado a música underground), Henry Shake (alias “El Jeque, El Jaque de Arabia”, una enciclopedia con patas sobre Jazz y sonido beatnik) o Stan “el Sinfónico” (que amenizaba eventos a ritmo de big bands y música de los ‘40 y ’50), eran la misma persona. Definía a la perfección todos y cada uno de sus diferentes alter egos y se jactaba de haber acompañado a Ray Charles mientras éste conducía por una carretera solitaria a más de 100km/h y sin el menor contratiempo… Un personaje con mucho encanto.

Cómo no es mi intención destripar el libro en este post, espero que estos pocos datos surtan tanto efecto (en los que no lo habéis leído) como los que Damn me dio a mí y os animéis a leerlo. Al principio cuesta un poco y el relato es absolutamente fantástico, pero… ¿quién sabe?, lo mismo en el futuro resulta que a esta novela se la podría catalogar de visionaria dado el rumbo que está tomando la física cuántica. Lo mismo tu váter es una puerta de entrada a un universo paralelo y aún no lo sabes… o tu armario… o la casa abandonada que hay al final de la calle. Puede que en el futuro resulte que lo más fantasioso del libro sea que un ciego fuese capaz de retransmitir partidos de béisbol… Ojalá y podamos ver alguna de las maravillas que se nos anuncian en nuestro pequeño espacio/tiempo vital.

 

Aquí os dejo un interesante documental sobre los universos para lelos… perdón, paralelos. Espero que os aclare algo sobre lo que está por venir.

 

 

Y éste para Olivia… es el mismo aunque subtitulado en portugués y recopilado en un solo video.

 

En fin… Cómo diría George Rathbun: ¡Hasta un ciego podría verlo! Caso cerrado… fin del partido, ¡súbete la bragueta!

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No son ojos porque los ves, son ojos porque te miran…

Posted in Libros que leí, leo y leeré... with tags , , on abril 12, 2009 by Rbk.

 

zzzzzzzImagina que estás ensimismado en tus pensamientos mientras esperas en tu vehículo a que el semáforo cambie a verde y así poder seguir con tu marcha. Entonces empiezas a escuchar como los vehículos tras de ti comienzan a hacer sonar el claxon y tu estás allí inmóvil sin ver nada más que una espesa niebla blanca. Comienza entonces una locura en forma de ceguera que se contagia, porque sí, a todo el que se cruce contigo. Virulenta y sin remedio se expande la ceguera blanca sin distinciones por toda la ciudad, por todas las ciudades, por toda la humanidad… ¿Qué pasaría entonces?

 Así he llevado estos últimos 3 días, descubriendo qué pasaría con nosotros si algo hiciera que nuestro sólido sistema social, en unos pocos días, no nos sirviera para nada.

Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, no es que me haya gustado mucho, es un libro feo, feísimo, que te muestra  en qué consiste la capacidad para sobrevivir, la naturaleza humana, lo que somos capaces de soportar y hasta dónde somos capaces de llegar por conservar la vida.

 Por otro lado es un libro curioso. La ciudad no tiene nombre, los personajes no tienen nombre, el texto solo tiene puntos y comas, nada de interrogaciones, exclamaciones o guiones para deducir “quién” dijo el “qué”. Supongo que el autor quiso asegurarse la mayor atención para su libro, si esto no fuera así, mejor no leerlo… sería un galimatías.

Este es un libro feísimo, sí, pero al que no le puedes quitar el ojo hasta acabar con él.

¿Te imaginas que todos de repente nos quedáramos ciegos?… ¿no será que lo somos ya?

Una de arañas…

Posted in Libros que leí, leo y leeré... with tags , , , on enero 26, 2009 by Rbk.

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(…).Los animalitos de la fraga aún no se muestran a esa hora, porque madrugan poco, y si se exceptúan los pájaros y algunos insectos, la vida duerme al amanecer y parece que todavía todo está entorpecido,entumecido y en espera. Ved si no las arañas, que sufren con cada orto el disgusto de descubrir que las redes que han tendido entre las ramas del tojal están reveladas tan claramente como si hubiesen sido hechas de brillantes hilos de plata. El rocío las torna así, acumulando hasta en el mas ténue filamento gotitas imperceptibles que al bañarse en la luz delatan toda la geométrica urdimbre. La araña lo ve desde su agujero y no se atreve a salir. Y no es-bien lo sabe Dios-que le importe esperar unas horas para desayunarse, pero se llena de la explicable vergüenza de quien preparó una trampa y nota que se la descubren. Las redes de las arañas no son cualquier cosa: tiene que hacer cálculos de resistencia de materiales, tiene que contar con las sacudidas de la presa, tiene que considerar la posibilidad de ráfagas violentas y acondicionar su tela de suerte que se combe a su empuje como una vela, pero sin dejarse romper; ha de estudiar los apoyos más convenientes para sus cables, ha de emplear una geometría que exige cálculos científicos, ha de instalar un telémetro que le permita darse cuenta en su escondrijo de que en cualquier lugar de la trampa cayó y se debate una pieza, para apoderarse de ella antes de que logre huir o de que cause deterioros sensibles. Y todo esto es preciso que esté dotado del máximo posible de invisibilidad. Hay que realizar una obra tan tenue, tan leve y sutil, que cuando la mosca tropiece y sea retenida en ella piense: “Caramba!…¿Qué es esto?…Si yo no he visto nada!”.

Ése es el éxito de una buena araña, como, por otra parte, es el éxito de todo el que prepara un ardid. Nada nos ruboriza tanto como que el ser elegido para víctima de una burla la adivine antes de caer en ella y se ría de nosotros. Por eso, la araña pasa un mal rato cada amanecer y se oculta en lo más profundo de su agujero para no oír los sarcasmos del Pueblo Pardo, que pasa y repasa junto a la red escandalosamente blanca de rocío-tan blanca que parece un pañuelito de encaje puesto a secar-y comentan en sus zumbidos:

-Mirad, mirad dónde hay una tela de araña! ¿Habrá creído esa tonta de patas largas que nos iba a cazar con ese harapo?

Y las moscas se ríen:

-Uh, uh!

Otras dicen:

-Acordémonos de dónde está para no volver a volar por ahí, y se morirá de hambre esa torpe hilandera.

Pero como no tienen memoria, apenas se alejan unos metros se han olvidado ya. Las que más molestan son las que critican:

-Vaya facha de red! Qué mal terminada! tiene agujeros por los que podría pasar un mirlo.

Cuando esto oye, es difícil que sepa contenerse una araña, porque todas tienen el orgullo de su labor. Entonces suelen correr a la entrada del agujero y contestan:

-No, señora; no, señora! Es que el peso del agua la ha roto! A ver, ¿qué tiene usted que decir de mis redes?

Y el Pueblo Pardo la abuchea:

-Uh, uh! Uh, uh!

¿Qué puede hacer la araña? Sólo esperar a que el sol se eleve y evapore las gotitas denunciadoras.(…)

El bosque animado.

W. Fernández Flórez.

200 CUERVOS

Posted in Cine, series y video-clips..., Libros que leí, leo y leeré... with tags , , , on enero 19, 2009 by Rbk.

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El cuervo

Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
“Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más.”

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma en mis libros,
ni consuelo a la pérdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
“No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más”.

Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
“Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído…”, y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.

La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra “Leonor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Leonor” y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
“Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!”.

Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
“Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Que un ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara “Nunca más”.

Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: “Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará”.
Dijo entonces:”Nunca más”.

Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
“Sin duda – dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
“Nunca, nunca más”.

Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir qué quería la funesta ave ancestral
al repetir: “Nunca más”.

Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!
Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
“¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Dios estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!”.
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Galaad!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Dios que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor, ahora entre ángeles, un día podré abrazar”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.

“¡Diablo alado, no hables más!”, dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Y el impávido cuervo osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!

EDGAR ALLAN POE  (19 de Enero 1809-7 de Octubre de 1849)

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Gracias por haber existido!

Mi primer gran amor.

Posted in Cosas mías..., Libros que leí, leo y leeré..., Sonidos... with tags , , on noviembre 26, 2008 by Rbk.

200px-becquer1A los 11 años, cuando cursaba 6º de E.G.B. Doña Elia, la maestra de lenguaje, nos pidió que inventáramos un cuento navideño y que nos aplicáramos todo lo que pudiéramos en él, ya que iban a ser presentados para un concurso de relatos cortos. Íbamos a competir con otros colegios.

La idea me sedujo y no hizo falta que el último día de plazo para entregar el cuento doña Elia me echara bronca y me castigara a quedarme una hora después de clase para terminarlo, como era habitual. Por primera y última vez en lo que llevo de historia, el trabajo encargado estaba listo y a punto en el día y hora señalados. Doña Elia se quedó “muerta”…no se lo esperaba de mí.

Era un cuento de Navidad, es lo único que recuerdo de lo que escribí ya que el relato se perdió. Tampoco recuerdo si el concurso era a nivel insular, provincial o nacional. Supongo que si lo gané seria porque era al más pequeño nivel. Lo mismo solo era un concurso entre los colegios de la capital de mi isla…no sé, pero gané. Mi cuento fue relatado por una emisora de radio que tampoco sé cual fue porque no lo oí. Me lo dijo doña Elia en medio de toda la clase. Mientras ella se hinchaba (aún más de lo que por naturaleza era) a causa del orgullo de maestra. Yo me convertía en un diminuto punto de color “rojo vergüenza” contrayéndome sobre el pupitre e intentando evitar los 39 pares de ojos que se clavaban a la vez sobre mí…qué mal trago.

El premio consistía en un lote de libros, pero no para mí. El premio era para el colegio y los libros para todas nosotras. Cada niña se fue a casa con un libro más en la mochila y a mí, por haber escrito el cuento ganador, me dejaron elegir entre todos aquellos libros el que más me gustase.

Elegí uno no muy gordo…finito…de bolsillo…un libro cómodo vamos. Tenía las tapas azul celeste y una fotografía en sepia de un edificio gótico en ruinas. Junto al edificio crecía un árbol de ramas tortuosas, sin una sola hoja.

Si, lo elegí por la portada. Yo no tenía costumbre de leer si no era a cogotazos y, claro, no tenía ni idea de quién era Gustavo Adolfo Bécquer. Y mucho menos sospeché que él iba a ser mi primer gran amor…platónico, como deben de ser los grandes amores.

El libro era una recopilación de algunas de las leyendas que escribió Bécquer. Jamás imaginé que se pudieran sentir tantas emociones con un libro. Ya había leído algunos antes, claro, pero éste quizás al ser una especie de trofeo para mí, lo disfruté muchísimo más. Nadie me lo había regalado, me lo había ganado yo solita. Aparte de esto, que quizás sirvió para que me animara a abrir sus páginas, el libro era y es una pequeña joya y creo que ha sido una de las pocas elecciones acertadas que he hecho en mi vida.

Mi leyenda preferida sin duda es “El rayo de Luna” . Es un relato que como dice el propio Bécquer:

“Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación.

Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda, que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerlos un rato.”

Pues yo vi algo en su fondo y he tenido la oportunidad de comprobar como él decía, que en ocasiones el muchas veces sobre valorado amor solo es un rayo de luna.

Otra de las leyendas que destacaría sería “El miserere“. Me gustó mucho esa leyenda y a raíz de ella, me dio por escuchar cantos gregorianos. Carlitos “el chino”, hermano de mi amiga Belén, tenía un disco llamado “Magyar Gregoriánum 2”, grabado por unos monjes húngaros. Me lo pasó a casete y solía escucharla encerrada en mi habitación mientras leía el miserere, en plan mística total.

Al final Carlitos acabó regalándome el disco, que también guardo con mucho cariño porque Carlos antes preferiría perder un ojo que desprenderse de uno de sus adorados discos. El hecho de que me lo regalase al cabo de al menos 10 años desde que le pedí que me lo grabara me da para calibrar lo mucho que me aprecia. Él forma parte de mi familia elegida.

Pero lo que me ha impulsado a escribir este post ha sido la similitud que he encontrado entre la leyenda de “Los ojos verdes” y un video de Evanescence que encuentro muy Becqueriano. A mi me parece una mezcla de esta leyenda y “El rayo de luna”. La cantante muy bien podría ser la mujer que persigue Manrique por todas las callejuelas de Soria, y sin embargo acaba siendo el espíritu del lago que hechiza a Fernando en “Los ojos verdes”.

Tengo una asignatura pendiente con mi amado Bécquer, las rimas. Pero a mí con la poesía me pasa lo mismo que con el jazz…no acabo de captarlos.

Aquí os dejo el enlace para llegar a todas las leyendas y demás escritos de Bécquer.

http://es.wikisource.org/wiki/Gustavo_Adolfo_B%C3%A9cquer

¿Doctor Jekyll o Mister Hyde?…

Posted in Cine, series y video-clips..., Libros que leí, leo y leeré... with tags , , , , , , on noviembre 21, 2008 by Rbk.

 

el_secreto_de_mary_really1Anoche, mientras remoloneaba en el sofá intentando olvidar que tenía que empezar a prepararme para salir a trabajar, arrebujada en mi manta suave y calentita, me armé con el mando a distancia, haciendo zapping al tiempo que esperaba el aromático café que con el que me mima mi chico cada noche en la que tengo que salir y que, para mí, es el mejor café del mundo. Pues bien, en estas circunstancias topé con esta película. Ya hacía rato que había empezado. Me dio igual. Ya la había visto en otras ocasiones y me había parecido discretamente buena pero quizás, ante la perspectiva de salir a la noche fría y lluviosa, me aferré a ella con mucho más interés que en las otras ocasiones en las que la vi.  Mientras tomábamos el café charlábamos con cierta prisa comentando sobre lo que la película exponía.

 Mi compañero sostiene que las mujeres tenemos una secreta lucha interior entre el hombre que nos conviene y el hombre que nos seduce.

Yo creo que no es cuestión de géneros, a los hombres les pasa lo mismo. Así que después de una charla rápida llegamos a la conclusión de que a los humanos nos atrae y nos turba aquello que no podemos controlar y que, a menudo, como les sucede a las polillas hipnotizadas por las llamas, acabamos siendo engullidos por ese tipo de personalidades salvajes, dominantes y a veces maliciosas… Y creo que es ahí justamente donde reside el atractivo, en la peligrosidad.

Luego, cuando llegué a casa, en los momentos previos a caer en un profundo sueño, seguía pensando en Mary Reilly y en Mr. Hyde.

 Al despertar continuaban en mi mente, cosa que demuestra mi personalidad obsesiva. Al final y para sacarlo de mi cabeza he decidido escribirlo, que para eso monté este blog, para dar salida a mis obsesiones, aunque aun no le haya dado el uso debido para el que fue concebido. En algún momento había que empezar.

La película cuenta el mito de Jekyll y Hyde desde la perspectiva de Mary, la doncella. El único nexo que une las dos personalidades, sin ella saberlo.

Mary ama secretamente al bueno y desea (sin poder evitarlo) al malo.

A él en ambas personalidades, Mary le desarma, ya que siendo una joven con un traumático pasado en el que su padre alcohólico abusaba y maltrataba constantemente, era incapaz de albergar odio y rencor hacia él, al que disculpaba por su alcoholismo.

Mary era un espíritu manso al que en cualquier momento hubieras podido quebrar el cuello sin que de su boca saliera una sola queja y contra eso ni Jekyll, ni mucho menos Hyde podían luchar. El uno no se lo explicaba y el otro no tenía un motivo donde descargar su furia.

Esta es a grandes rasgos la visión de Stephen Frears sobre la celebre obra de Robert Louis Stevenson. Una mirada diferente.

Destacaría de la película, aparte de su línea argumental, el trabajo de Malkovich y Roberts. Cuanta tensión sexual no resuelta! …y sin enseñar ni una teta… Eso es difícil de conseguir.

De John Malkovich se sabe que es un gran actor de los denominados “de carácter”, eso a estas alturas es indiscutible.

Hay que ver en esta peli como el “tío” pasa de un personaje a otro tan distinto. Jekyll: viejo, enfermo, asustado y rendido. Hyde: Joven, fuerte, insolente, cruel.

Malkovich, ayudado por una buena caracterización (no excesiva), “borda” ambos personajes. En verdad que pareciera que de Jekyll a Hyde se espolvorease con levadura ya que se convierte en un hombre varias tallas mayor que Jekyll y no por los trucos de cámara. Es algo que aporta Malkovich… Un excelente trabajo.

Sobre Julia Roberts creo que ha sido la primera y última vez que la he visto ser “actriz” y no “estrella”, claro que no he visto todas sus películas.

En esta ocasión, está mas fea que guapa (si eso es posible en ella). La decoloración de sus cejas para hacerla parecer una cándida inglesita hace que sus ojos marrones resalten y le confieran un aire de cervatillo asustado. Supongo que eso es precisamente lo que se pretendía.

Destacaría la escena donde Hyde pone sobre la cara de Mary su enorme mano ensangrentada. La manera en la que ella le mira con los ojos repletos de lágrimas. En verdad que conmueve.

La atmósfera es asfixiante, la niebla de un Londres victoriano es casi excesiva. Notas la humedad desde tu sillón.

El diseño de la casa de Jekyll es un tanto peculiar: victoriano pero con aires modernos. El jardín de piedra gris, triste y húmedo, alterado por las pinceladas de color de unos pequeños setos de flores que a Mary se le antojó plantar allí y que cuida con esmero, es la metáfora poética del significado que Mary tiene para Jekyll y Hyde.

En definitiva, no sé si es una película que te hace pensar o es que yo veo mensajes sutiles donde no los hay… ¿vosotros que pensáis?… ¿voy pidiendo cita en el psiquiatra?